CÓMO Y POR QUÉ ME INICIÉ EN LA PRÁCTICA DOCENTE
Estudié la licenciatura en Ciencias Humanas con la intención de dedicarme a la investigación y a la promoción de la cultura y el quehacer humano, sin embargo, supongo que, como algunos de ustedes, me inicié en la docencia por casualidad.
Al terminar la carrera, en 1986, colaboraba en algunos programas en Radio Educación como asistente de producción, sin embargo, y debido a la gran distancia que había entre mi casa y la estación de radio, y lo poco que me pagaban, prácticamente tenía que pagar por trabajar, así que cuando una ex compañera me ofreció una horas en una escuela cercana, acepté sin pensarlo. Desde ese día no he dejado la labor docente aunque he tenido que alternarla con otros trabajos.
En un principio, dar clase representó para mí un medio para financiar la actividad que entonces más gustaba, después se convirtió en una especie de hobbie, pues aunque para entonces ya tenía otro trabajo y no había una necesidad económica, seguía levantándome temprano para asistir a la escuela a las 7 en punto por puro gusto. Después, dar clase se volvió mi prioridad y mi mayor compromiso. Hoy, en justicia, debo reconocer que mi trabajo docente contribuye a la estabilidad económica de mi familia.
Aunque nunca pensé en “ser maestra”, en esta labor he encontrado una forma de realización profesional y personal, que me hace sentir orgullosa de lo que hago y aunque he pasado eventualmente también por los niveles básico (secundaria) y superior, es, sin lugar a dudas, en el Nivel Medio Superior donde mejor me siento y al que he dedicado el mayor tiempo de mi carrera docente. No obstante, y a pesar de los años que llevo en esto, fue hasta hace cinco años que entré al magisterio estatal, pues siempre trabajé en escuelas particulares y la verdad, el sistema es muy diferente. Ahora, mi trabajo como docente es mi prioridad y ocupa buena parte de mi tiempo.
Durante estos años aprendí a querer éste trabajo y a ver en él una oportunidad de crecimiento propio y de hacer algo por mi comunidad, pero que no ha estado exento de preocupaciones y sinsabores: grupos con alto índice de reprobación, deserción escolar, falta de expectativas, limitaciones por la falta de recursos o por la falta de acuerdos con las autoridades escolares, representan para mí retos que día a día hay que superar. Mis satisfacciones, están basadas en los logros de mis alumnos, algunos han sido mis colegas en éste y en otros trabajos. Me da gusto saber que muchos encontraron una forma de vida digna y honrada y que han dado sentido a su vida, vanidosamente me gusta pensar que fui parte de ello.
En ésta labor el compromiso y la responsabilidad son grandes, es, desde mi perspectiva, la mejor forma de contribuir, no sólo al desarrollo de individuos, sino al crecimiento del país; está en nosotros, los docentes, la posibilidad de apoyar en la formación de mejores ciudadanos, más comprometidos, más educados, más críticos, más tolerantes, que den paso a la construcción de una sociedad más armónica y feliz.
G. Tejeda
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